El Trabajo del creativo publicitario: Una mirada al pasado inmediato

Estudio Publicitario Clásico

(Por Alfonso Centeno)

Para aquellos que vivieron los años 80, y que conocieron el mundillo de la creatividad este artículo les va a catapultar a momentos entrañables, cuando pasábamos la vida entre papeles, tintas, pinceles, gomas de borrar, lápices y demás utensilios para poder pintarrajear. Todo aquello me trae recuerdos, sobre todo el tener que lavarme las manos con cierta asiduidad debido a la tinta china y al plumín lanceta guillot, el cual utilizábamos para ilustrar, una vez acabado el lápiz. Todo aquello era muy artesanal, pues no podías apoyar la mano en el papel, pues se llenaría de grasa de tu propia mano y luego los colores no correrían como es debido, éste pequeño detalle fue una de las primeras cosas que me enseñó mi maestro Luis, pues teníamos que ponernos un trozo de papel debajo de la mano para evitar dejar grasa en el papel caballo.

Otra de las cosas que me dijo   “a la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver” por aquel entonces yo tenía 19 añitos, recién salido del cascarón, y me quedé un tanto sorprendido con aquel comentario que jamás he olvidado, y que trato de aplicar a cualquier cosa que hago en mi vida, a lo que le pregunté, y para que me dices eso Luis? A lo cual me contestó: «antes de coger el lápiz, tienes que tener claro que no te falta ningún tipo de material para llevar a cabo el trabajo encargado, revisar el papel de arriba a bajo, era algo muy importante pues podría tener algún tipo de impureza, ralladura o mancha, lo cual, arruinaría el boceto o arte final, y lo peor de todo, es que sólo te darías cuenta al final».

pens - plumillas Como se puede imaginar, trabajábamos en un tablero de madera con el típico flexo de estudiante, y la mesa era la misma que pudiese utilizar un arquitecto pero sin paralex y apenas inclinación, pues las tintas y lapiceros se caerían. Para mi es un aprendizaje que me llevó cierto tiempo comprender, la técnica y el proceso a emplear hasta llegar al resultado final.

Primero se comenzaba bocetando las primeras ideas gráficas en un papel vegetal, una vez acabado el boceto, pintábamos otro papel vegetal con lápiz hb por detrás, a modo de papel carbón autocopiativo, y colocábamos el dibujo encima de dicho papel, silueteábamos todo el dibujo, y de esta forma se traspasaba el boceto al papel Caballo 109 utilizábamos este tipo de cartulina, porque aguantaba muy bien el plumín, y las acuarelas corrían solas, tenía que ser un papel de superficie dura y de mucha calidad, pues si no se rompería y los trazos no saldrían limpios. Una vez traspasado al papel caballo, se comenzaba con lo que más me gustaba, dar el color base, el amarillo cadmio limón, con cuyo color, y los otros colores primarios, verde azul y rojo, sacábamos lo que se llama cuatricomía, eso era algo maravilloso, y se jugaba bien con las acuarelas y con los rotuladores Edding 1200, donde necesitabas dar un color en concreto, ahí dibujabas con el rotulador y acto seguido, se le daba con el pincel para correr literalmente dicho color. Era una sensación especial ver cómo funcionaba aquello, y los colores tan increíbles que resultaban. Cuando necesitábamos una mancha de color plano, recurríamos a los acetatos de colores, otro material que tampoco conocía y que me encantó como se manejaba. Esto en cuanto a la ilustración.

Tinta Ecoline Los textos se aplicaban con letraset, este proceso también tenía su miga, las letras se iban poniendo una a una con un pequeño palillero de cristal que terminaba en una pequeña bola para no dañar la tipografía, ni dañar la cartulina, pues había que montar renglón por renglón en tiras de otro tipo de cartulina con brillo de calidad para que las letras se fijasen mejor, después de terminar de montar todos los textos similar a como se hacía en imprenta, se recortaban con cúter, poniendo debajo un soporte anticorte y se marcaban uno por uno los renglones escritos justo en el centro, para poder formatear el texto de la forma requerida.

Al final de todo este proceso, sólo quedaba montar el papel caballo en un cartoncillo base, para que se quedase rígido, y se tapaba con un papel de bocetar al que se le llamaba camisa, y de esta manera se le entregaba al cliente. Todo esto se adhería con un spray de 3M de montaje, el cual te permitía corregir con cierta facilidad algún cambio, algo similar a como se hace un puzzle, se iban encajando las piezas, dibujos e ilustraciones de ésta manera. Todo esto está claro que se hizo durante muchos años, hasta que llegó nuestro amigo Steve Jobs con sus nuevos Mac, y todo esto fué desapareciendo poco a poco, yo viví esos cambios y como siempre, había creativos e ilustradores reticentes a esta revolución tan brutal, pero poco a poco de fueron dando cuenta de que las cosas mejoraban mucho, pues con un simple ordenador, podías acometer cualquier tipo de proyecto, y otra cosa importante, no tenías que pasarte la vida en los almacenes de papel y material de dibujo, que ese era otro handicap a salvar, y como es lógico, los cambios requeridos por el cliente también se acometían con mucha más facilidad. Todo este material que no es poco, se quedó reducido en poco tiempo a un monitor, una cpu, un teclado y un ratón.

Arte Final

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